miércoles, 16 de mayo de 2012

las cinco promesas del presidente Funes y su cumplimient

Salvador: las cinco promesas del presidente Funes y su cumplimiento El tercer año de gobierno de coalición del presidente Funes y del FMLN están marcados por varios elementos, entre estos por una agudización del enfrentamiento entre los sectores populares y las fuerzas oligárquicas; por la consolidación de la influencia del FMI en nuestra economía, y por una reciente victoria de la derecha en las elecciones municipales y legislativas. A continuación, exponemos algunas ideas sobre estos candentes asuntos de nuestra realidad como país. El enfrentamiento entre sectores populares y fuerzas oligárquicas Los resultados de las pasadas elecciones municipales y legislativas han alimentado en las fuerzas oligárquicas desplazadas del gobierno, la necesidad de impulsar con mayor fuerza una estrategia orientada a desgastar a la Administración Funes y al FMLN, presentándolos como ineptos y oportunistas. Y de esta manera preparar las condiciones para la restauración oligárquica en el 2014. Esto se une a la emergencia de nuevos escenarios institucionales, que como resultado de la llegada a la presidencia del Presidente Funes y el FMLN, han afectado de diversa manera tanto a la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia como a otras instancias gubernamentales. La ruptura de la tradición presidencialista autoritaria, inaugurada por el General Martínez, que amarraba estas instituciones a Casa Presidencial, ha desatado situaciones novedosas, algunas todavía rodeadas de confusión, pero que en términos generales constituyen avances del proceso democrático, rompen con vigas maestras del autoritarismo. La derecha muy hábilmente ha logrado rectificar su oposición inicial a estos cambios institucionales y hoy se coloca con un discurso y acciones en apoyo al proceso democratizador, en la medida que este entre en choque con medidas del actual gobierno o afecten al FMLN. La derecha se ha apropiado de legítimas banderas democratizadoras y pretende aparecer como partidaria de la austeridad, la renovación institucional y la transparencia. Al perder la iniciativa parlamentaria, despliega sus otros instrumentos. La izquierda todavía no se adapta a esta nueva modalidad de lucha y muchas veces aparece defendiendo situaciones confusas o tomando decisiones altamente desgastantes, como fue el caso del 747, de los aumentos a diputados, etc. La campaña política de la derecha abarca varios escenarios, el mediático, el de calle, el institucional y el partidario, así como comprende tres principales líneas de acción. Uno: resaltar sistemáticamente los errores y deficiencias en salud, educación, medioambiente y en especial con respecto a la política económica, la cual señalan se basa en la improvisación, el endeudamiento, promueve la falta de inversión así como la paralización del crecimiento económico. Dos: enfatizar las diferencias entre Funes y el FMLN. A Funes se le proyecta como un personaje narcisista, incapaz y resentido. Al FMLN se le proyecta como un partido dirigido por personas inescrupulosas y afanadas en acumular poder y riqueza, que olvidaron sus antiguos ideales de lucha social. Tres: poner en enfrentamiento a la Sala de lo Constitucional de la CSJ tanto con el Presidente Funes como con el FMLN. Los nuevos desafíos de la izquierda Los partidos políticos se encuentran en la vitrina de la opinión pública. Y esto es positivo. Los partidos políticos no pueden colocarse por encima de la sociedad. Es un nuevo desafío para el FMLN. El proceso de democratización pasa por la existencia de partidos políticos transparentes y democráticos. Si la derecha logra convencer a la opinión pública que ARENA camina por este rumbo, aunque sea apariencia y no realidad, va lograr arrinconar y aislar al FMLN de amplios sectores democráticos, aunque este mantenga su militancia intacta. Pero la correlación de fuerzas le va favorecer a la derecha. Las elecciones no se ganan exclusivamente con la militancia sino también y principalmente con los indecisos. Por eso es importante para la izquierda reagrupar a su base social; impulsar una política de alianzas amplia; y potenciar el movimiento popular y social para cambiar la correlación de fuerzas a favor de las transformaciones sociales. Ir al encuentro de nuevos sectores que se han incorporado a la lucha. Y la clave para esta tarea es impulsar la movilización social. La gente necesita aprender en la escuela de la calle, en la universidad de la lucha, quienes son sus enemigos y quienes son sus aliados. Funes toma la iniciativa en la lucha contra la delincuencia La capacidad de convocatoria y de concertación del Presidente Funes ha sido puesta de manifiesto en las reuniones con diversos sectores nacionales. En particular, los grandes empresarios aglutinados en la ANEP han tenido que guardarse sus críticas y se han visto obligados a asistir para no verse expuestos al repudio ciudadano. La habilidad política del presidente Funes ha quedado también de manifiesto en su manejo de la situación delincuencial. Con el apoyo extraordinario de sectores conservadores de la Iglesia Católica Romana, ha logrado importantes avances en la disminución de los índices de asesinatos entre las pandillas MS y 18. Y lo ha hecho sin comprometerse formalmente. Incluso desplazando a reconocidos sectores de la derecha religiosa. El presidente Funes recoge los aplausos y a la vez se cuida de un posible fracaso o retroceso, que no podría imputársele directamente. Es un éxito político. La derecha esta sorprendida y todavía no reacciona. El presidente Funes puede fácilmente alegar que es una promesa que se esta cumpliendo. Y con una modalidad de diálogo más que de represión. Pero lo fundamental en el balance de tres años radica en el fuerte respaldo político que recibe desde Washington. El inicio del segundo componente del programa Fondos del Milenio en la franja costera del país es un sonoro triunfo. Desde el inicio de su presidencia el gobierno de Obama le ha disputado al FMLN la conducción del barco gubernamental. Y al final parece que Obama logró desplazarlo. Es una situación paradójica de un gobierno de izquierda fuertemente influenciado por Washington. Esa es la realidad y es a partir de esta caracterización que debemos de diseñar nuestras estrategias de lucha. Hay que cambiar la correlación de fuerzas al interior del gobierno al mismo tiempo que se combate y se vuelve a derrotar a la derecha, y esto requiere de fuerza social y de propuesta política. Seguridad, empleo, alto costo de la vida, reactivación del agro y apoyo a emigrantes fueron los cinco pilares sobre los que el entonces candidato Mauricio Funes construyó su oferta electoral y que logró cautivar los corazones de la población con el lema “nace la esperanza, viene el cambio.” Y el resultado fue la victoria electoral de marzo del 2009 y la llegada al gobierno el 1 de junio del mismo año. El reloj ha avanzado tres años y hoy podemos evaluar el cumplimiento de estos ofrecimientos. En términos del combate a la delincuencia parece ser que las medidas de diálogo están dando resultados y que el presidente Funes podrá mencionar en su discurso del tercer aniversario que hay avances significativos. Lo mismo podrá decir de la reactivación del agro y del nuevo TPS. Pero sigue pendiente lo del empleo y del costo de la vida. Y en lo que a costo de la vida se refiere hay amenazas en el horizonte, la más inminente es la del transporte que fácilmente le puede empañar las celebraciones. Pero en general, el balance es positivo. Y esto preocupa a la derecha. El principal reto del FMLN con respecto al presidente Funes es evitar que el peso de la crisis caiga sobre las espaldas de los trabajadores, como pretende el sector alineado con el FMI en el gobierno. La crisis deben pagarla sus responsables: la oligarquía transnacionalizada. No podemos permitir la eliminación de los subsidios, aunque hay que revisarlos. FMLN asegurando el futuro Un candidato seguro de una derrota segura no puede ser la propuesta de futuro de la izquierda, tampoco un candidato no confiable aunque asegure una posible victoria. El FMLN debe de aprovechar esta oportunidad para abrir un proceso participativo en el que la base social y la militancia se sientan motivados y los indecisos se sientan de nuevo cautivados. El no hacerlo así proyectara una imagen de un partido cerrado y autoritario, que es lo que la derecha pretende lograr. Si la decisión es claramente la de no ganar, por lo menos se debe de asegurar que el proceso contribuya a acumular fuerza política y no sea un elemento debilitante del proceso. Y esto tiene que ver con la visión sobre el partido y la izquierda en general. A partir de los Acuerdos de Paz y la transformación de fuerza guerrillera a fuerza electoral, el FMLN mira exclusivamente hacia la derecha en la construcción de sus alianzas políticas electorales (Amigos de Mauricio) y prioriza sus alianzas políticas legislativas (antes con el PCN, hoy con GANA). Y quizás sea lo correcto en el marco de una estrategia parlamentaria. Pero es una visión parcial y limitada en el marco de una estrategia global sea de la clásica de toma del poder o de la novedosa construcción de poder popular, e incluso de la limitada estrategia de acumulación de poder institucional. Se necesita mirar hacia la izquierda. Y mirar hacia el futuro. El FMLN puede pero no debe de seguir ignorando o marginando a sus vecinos de la izquierda. Se necesita un gran acuerdo político entre la izquierda que lucha por la democracia pero lucha también por el socialismo. Y claramente no estamos hablando de GANA. A partir de la década de los noventa del siglo pasado, con el fin de la dictadura militar, surgen nuevas expresiones ideológicas de la izquierda, algunas de estas ausentes desde 1932, como son los movimientos trotskistas y anarquistas. También han surgido nuevos movimientos y sujetos sociales que reclamen protagonismo en las calles, como la lucha contra la minería, y esto es positivo, enriquece al movimiento popular. Asimismo ocurre un desprendimiento del FMLN hacia la izquierda que se manifiesta en la Tendencia Revolucionaria, TR, en el marco de un debate interno contra corrientes reformistas. La decisión de la TR de impulsar una fuerza política electoral (Nuevo País) viene a reforzar la necesidad de la unidad de la izquierda. La coincidencia básica es el camino electoral como la forma principal de lucha de este momento. Otra coincidencia es la necesidad de desmontar las políticas neoliberales predominantes antes con ARENA y hoy con el gobierno de coalición Funes-FMLN. Así como en el pasado la lucha por la unidad de la izquierda fue un poderoso combustible para la aceleración del proceso revolucionario, y llevó al nacimiento y la construcción del FMLN, en el presente debe de convertirse en un detonante para el despliegue de las energías revolucionarias hoy adormecidas, de los sectores populares. El calificar como derechista todo tipo de críticas hacia el FMLN significa sumergirse en una burbuja y considerarse poseedor de la verdad. Con respecto al balance de las pasadas elecciones, en un esfuerzo por evadir la responsabilidad política, de asumir los errores de apreciación estratégica y táctica por parte de la dirección del FMLN, se recurre a justificar que es por culpa del presidente Funes o porque no cuentan con un buen sistema de comunicación con la gente. En el fondo existe nuestra tradición autoritaria como izquierda que señala que la dirección nunca se equivoca y se confunde el estado de ánimo de la militancia con el de la población en general. Tampoco debería alegarse como justificación de actitudes confusas que ARENA tuvo ese tipo de conductas durante veinte años, porque precisamente por eso es que la gente nos rechazó. Y lo más importante, los valores de la derecha no son los mismos que los de la izquierda. El pueblo respeta y admira al FMLN precisamente porque mostró una consistencia moral que derrotó a la dictadura militar. Pero si el FMLN termina pareciéndose a la derecha, la gente les va pasar factura. Y esto se mide en detalles, no en discursos. La gente esta observando donde viven, donde comen, como se visten. La dirección del FMLN necesita urgentemente una revisión de sus métodos de conducción y de sus estilos de vida. En diversas ocasiones, algunas decisiones de la dirección del FMLN han venido a sintonizar con la campaña mediática de la derecha que pretende presentarlos como parte del sistema, en especial cuando tomaron decisiones con respecto al decreto 747. La derecha ha logrado arrebatarle no solo banderas sino formas de lucha y aliados al FMLN. La derecha tiene la habilidad de golpear al FMLN hasta con los bocadillos de una recepción. 20 años de lucha parlamentaria en los marcos electorales impuestos por el sistema, han dejado una profunda y preocupante huella de acomodamiento en el ánimo de lucha de la conducción y la base del FMLN, y de importantes segmentos del movimiento popular y la derecha lo sabe y lo utiliza. Uno de las expresiones de esta situación es el debilitamiento del espíritu antiimperialista. Otro es la burocratización del movimiento popular. Otro aspecto es el abandono de la organización, la educación política, la lucha popular y social. Otro es la ausencia de construcción de teoría que sistematice la rica experiencia vivida así como de pensamiento crítico sobre la realidad nacional e internacional. Otro es la falta de debate ideológico. Otra es el desinterés por la unidad de la izquierda. ARENA con mayoría legislativa irrelevante y ANEP en pie de lucha No obstante que ARENA se convirtió en la primera fuerza política legislativa a partir de las elecciones de marzo pasado, la realidad le golpea el rostro y le enseña que están completamente aislados. Han perdido el ejecutivo, el legislativo y están complicados con la elección de los nuevos magistrados de la CSJ y el Fiscal. No logran cuajar alianzas legislativas. Esto ha provocado que otros sectores de la derecha asuman de manera protagónica la conducción de la estrategia para derrotar al FMLN. Esto explica la actitud de la ANEP, FUSADES y de universidades de derecha que salen hoy a la palestra política a defender el sistema. Y han avanzado. Han logrado aglutinar fuerza social alrededor de la lucha por una CSJ de derecha. Movimiento Popular y 1 de mayo La realización de dos manifestaciones separadas del 1 de mayo no es novedosa. Es casi una constante desde los Acuerdos de Paz. Por diversas razones se rompió la tradición popular unitaria presente durante la década de los ochenta del siglo pasado. Pero revela una debilidad. No podemos ponernos de acuerdo ni para marchar juntos, aunque las banderas de lucha son las mismas. Es un desafío a superar para enfrentar de manera unificada a la derecha e impulsar el proyecto histórico popular de transformaciones estructurales orientadas al socialismo. No obstante esto, los trabajadores volvieron a manifestar su decisión de transformar este país. Y se desplegó la diversidad y el potencial organizativo de la izquierda social y de la izquierda política. Fue una gran jornada popular de encuentro y de compromiso. Las calles fueron ocupadas por sus legítimos dueños, los trabajadores. Perspectivas La apuesta de ARENA es la de construir un escenario de crisis que vuelva al país ingobernable. Para esto necesita sembrar de minas las veredas ministeriales, legislativas y municipales, para lograr que el FMLN se lesione, se desangre y se equivoque. Especialmente para que se equivoque y que la opinión publica lo perciba como parte integral del sistema y no como instrumento de cambios. La meta es clara, el 2014 y el 2015. La apuesta del presidente Funes y del FMLN es la de terminar este primer mandato en una situación de estabilidad. Y garantizar un segundo mandato. Para esto necesitan fortalecer la alianza que originó la victoria de marzo de 2009 y construir una propuesta política que permita rebasar la gran coalición democrático revolucionaria del 2009 y contar con una candidata o candidato, seguro, confiable y a la vez ganador. Lo más seguro es que los grises de la realidad se encarguen de matizar el cuadro y que no suceda ni lo primero ni lo segundo, sino que va a haber crisis pero manejable. La administración Funes y el FMLN cuentan con la suficiente fuerza política para enfrentarse a la derecha, aunque no podrán evitar que esta actué, incida, maniobre, trate de subvertir un orden ajeno y peligroso para sus intereses de clase. La derecha sueña con el 2014 y el 2015. La izquierda también.- Roberto Pineda San Salvador, 16 de mayo de 2012

sábado, 7 de abril de 2012

Es así

Es mejor asi... si es mejor olvidar tu desnudez... el sentido de la vida cuando descubrí tu piel... Huir de tu mirada esa que me dijo sólo un porcentaje de lo que podría pasar...... Abandonar el paisaje de tu cuerpo es tan dificil.... pero es mejor dejarte libre, dejar preso tu recuerdo en las rejas de todo lo que queda por vivir... Por esa dicha de recordarte... amo este instante... porque me dice... nunca he de olvidarte!!!! Guille/2012

miércoles, 4 de abril de 2012

La visita... Por Carlos Fazio Cargados de simbolismos, los encuentros del papa Benedicto XVI con Raúl y Fidel Castro y con el pueblo creyente, no creyente y ateo de Cuba tuvieron un resultado predecible. Más allá del refinado juego de estrategias y la esgrima verbal de Joseph Ratzinger y Raúl Castro, nada escapó al quid pro quo diplomático acordado con antelación entre la Secretaría de Estado vaticana y la cancillería cubana. La ocasión enfrentaba por segunda vez desde 1998, cuando visitó la isla el papa Juan Pablo II, a dos adversarios irreconciliables de la guerra fría que enfrentó al capitalismo con el comunismo. Pero ya antes, al despuntar los 70, saltando por encima de las barreras doctrinales de la época, el líder histórico de la revolución cubana, Fidel Castro, había reconocido la fuerza revolucionaria del cristianismo y destacando el carácter social y no religioso del enfrentamiento de clases (explotados/explotadores), impulsó una alianza estratégica entre cristianos y marxistas revolucionarios en el subcontinente. A su vez, a comienzos de los años 80, durante el pontificado Wojtyla, como prefecto de la ortodoxia católica, y alineado por convicción en la cruzada anticomunista de la administración Reagan, Ratzinger había encabezado la ofensiva vaticana contra la teología de la liberación latinoamericana, acusada de portar una identidad acrítica con el marxismo. El entonces cardenal romano fue autor de la Instrucción Libertad Cristiana y Liberación, que según una de sus víctimas en el banquillo de la ex Inquisición, el teólogo brasileño Leonardo Boff, fue un documento paternalista, anacrónico, esquemático, elitista y eurocentrista. “Trata el marxismo de la Academia de Moscú. El texto revela un atraso teórico de 30 o 40 años”, dijo entonces Boff. Pese a esos antecedentes, el pasado 23 de marzo, a bordo del avión que lo trasladaba de Roma a Guanajuato, Benedicto XVI declaró en referencia a Cuba que “la ideología marxista, en la forma en que fue concebida, ya no corresponde a la realidad”. El canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, respondió que sería útil un respetuoso “intercambio de ideas” con el Papa en la isla, tarea que correspondería al mandatario Raúl Castro, quien en sendas oportunidades expuso los presupuestos éticos, humanistas y solidarios del inédito y creativo proceso cubano. Parafraseando al pontífice, quien dijo en La Habana que “Cuba y el mundo necesitan cambios”, huelga decir que Cuba está cambiando y que, como señaló Hans Küng, es Ratzinger quien se ha quedado anclado y está regresando a la Iglesia católica a la Edad Media, a la contrarreforma, al antimodernismo. Más allá de la prudencia y los tacticismos lógicos de una agenda acordada, tampoco fue sorpresa la alusión papal a “las medidas económicas restrictivas impuestas desde fuera del país”, en referencia obvia al criminal bloqueo estadunidense contra Cuba. Ergo, perdió el gobierno de Barack Obama, que antes y durante la gira de Benedicto ejerció una política injerencista de hostigamiento y subversión encubierta contra Cuba, y de provocaciones y maniobras sobre la curia romana y el propio pontífice, con la pretensión de instrumentalizar a Ratzinger y al número dos de la Santa Sede, cardenal Tarcisio Bertone, en función de sus propios objetivos político-ideológicos estratégicos, en la perspectiva de aislar al gobierno de La Habana y acelerar un “cambio de régimen” en Cuba. Con esos fines, previamente a la visita y a través de diversas vías directas e indirectas, Washington había ejercido presiones contra el Vaticano con el objetivo de que el Papa adoptara una línea dura contra el gobierno cubano y se generara un conflicto entre la Iglesia católica local y el Estado. Las maniobras incluyeron las habituales y gastadas ficciones y tramoyas contra Cuba de la Voz de América (VOA) y Radio y Tv Martí (emisoras bajo la influencia de la secretaria de Estado, Hillary Cinton, sufragadas con el dinero de los contribuyentes de Estados Unidos), y de CNN en español. Asimismo, la conspiración anticubana incorporó a viejos conocidos de la industria de la contrarrevolución del exilio en Miami, entre ellos la legisladora Ileana Ros-Lehtinen, presidenta del influyente Comité de Asuntos Exteriores del Congreso; el senador republicano por Florida, Marco Rubio; el impresentable Roger F. Noriega, ex embajador de Estados Unidos ante la Organización de Estados Americanos (OEA), y Ninoska la loba feroz Pérez, quienes patrocinados por la Fundación Heritage tacharon a los obispos católicos de Cuba de haberse “acomodado” y ser “cómplices del régimen”. Tras intentar convertir algunos templos católicos cubanos en “barricadas políticas” con fines agitativos, el show de manipulación mediática de Washington había previsto la participación activa de grupúsculos de la llamada disidencia interna, en particular la agrupación Damas de Blanco, que opera en sintonía y es pagada por la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana, pero no fueron incluidas por Roma en la agenda de Ratzinger. Total, que Estados Unidos fracasó en su intento por entorpecer las relaciones entre Cuba y el Vaticano, y sufrió una nueva derrota política ante la diplomacia isleña, que se suma al creciente aislamiento de la administración Obama-Clinton en el subcontinente en vísperas de la Cumbre de las Américas, a celebrarse este mes en Cartagena de Indias. Como colofón de la visita de Ratzinger a la isla, queda la desesperada y burda matriz de opinión manufacturada por las usinas del terrorismo mediático en Washington, que viene siendo reproducida y propalada urbi et orbi por la maquinaria ideológica-propagandística imperial a través de medios de difusión masiva afines. Dicha matriz fue utilizada por el diario El País de Madrid en su edición del 31 de marzo, como titular de un artículo de Rafael Rojas. A saber: “La complicidad entre castrismo e Iglesia”; la patraña de que el proyecto de nación del catolicismo en Cuba se presenta como extensión o complemento de la ideología oficial (¡!). *Periodista uruguayo-mexicano, columnista de La Jornada Tomado de SurySur -- Lic. Rosa Cristina Báez Valdés "La Polilla Cubana" Moderadora Lista Cuba coraje, Coord. Red Social Hermes para Cuba y A. Latina y miembro fundador de la Red de Trincheras Amigas @LaPolillaCubana

miércoles, 15 de febrero de 2012

Imposible olvidar

apareces cuando estoy sin aire dando el oxígeno necesario para respirar, si ese que sólo tú tienes y que siempre recuerdo como una razón para continuar bailando en el fondo de la laguna encantada, donde tú eres el agua... por eso niña bella... por eso musa de mis noches tristes... te amaré por siempre Guille/2012

CON MUCHO AMOR.

  Si me voy pronto no me olvides, te llevaré conmigo, te esperaré con la alegría  que sentía, al verte aparecer bailando de alegría. No olvi...